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Pero todo
tiene un fin. Las
competencias eternas donde
el único interés era
almacenar puntos, con el
tiempo, dieron lugar a otro
tipo de juegos con objetivos
definidos e incluso, un
final. Los videojuegos
cambiaron y se hicieron más
sofisticados. El tiempo y la
gloria pasaron, satisfecho
al saber de que nadie podría
llegar a batirlo comenzó a
administrar el negocio
familiar: un restaurante que
su padre había abierto hace
años. También lanzo al
mercado la marca de salsas
para la barbacoa Rickey’s.
Sin embargo, todo pareció
tambalearse al llegar 1998.
El tiempo que Billy pasó
alejado de los laberintos de
Pac-Man fue aprovechado por
sus seguidores para imitarle
hasta el punto de poner en
riesgo los frutos
conseguidos hace más de una
década. Después de enterarse
que un par de canadienses
estaba a punto de llegar a
La Partida Perfecta, Billy
volvió a las pistas para
lograrlo antes que ellos.
Después de 6 meses de
místico entrenamiento, que
al imaginarlo con música de
Rocky se me ponen los pelos
de punta y 3 intentos
fallidos, finalmente, el
triunfo tuvo lugar en New
Hampshire el 3 de Julio de
1999. La Partida Perfecta:
3.333.360 puntos. Según
testigos, al momento de
lograr tamaña hazaña que
llevaría al hombre a un
nivel desconocido en los
video-juegos se escuchó a
varios asistentes exclamar:
“Ya no tendré que volver a
jugar otra vez a este puto
juego“. |